El ejercicio hace parte del Empalme con el Pueblo de la UNGRD, liderado
por el director general, Javier Pava Sánchez, y reúne resultados en
recuperación de recursos, respuesta ante emergencias, conocimiento del
riesgo y atención a las comunidades, además de los procesos que
requieren continuidad para enfrentar los desastres asociados a
fenómenos naturales.
Durante este Gobierno, la UNGRD suspendió giros por más de $600.000
millones y reinvirtió más de $450.000 millones en la gestión del riesgo,
incluidos $10.000 millones asociados al caso de los carrotanques.
Como resultado de esta gestión, fueron entregados 80 carrotanques en
22 departamentos y a cuatro entidades operativas del Sistema Nacional
de Gestión del Riesgo de Desastres (SNGRD). Con estos vehículos se han
suministrado más de 68 millones de litros de agua potable a más de dos
millones de colombianos.
La respuesta ante emergencias incorporó nuevos equipos y procesos de
certificación. La UNGRD acreditó al 70 % de los equipos USAR y elevó a
23 el número de equipos acreditados en el Programa Nacional de
Búsqueda y Rescate.
Además, el equipo USAR COL-1 fue reclasificado y se consolidó como uno
de los cuatro equipos de búsqueda y rescate del continente avalados por
la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
A estas acciones se sumó la adquisición de dos helicópteros Firehawk, los
primeros de su tipo en Latinoamérica, para combatir incendios forestales
durante el día y la noche.
También fueron adquiridos dos buques de emergencia para operar en
mares, ríos y territorios de difícil acceso. Uno ya se encuentra en
Cartagena y el segundo está en construcción en Cotecmar.
El conocimiento del riesgo fue otro de los frentes fortalecidos. La UNGRD
consolidó la Red Nacional de Sistemas de Alerta Temprana, fortaleció el
Museo Magma y desarrolló estudios de amenaza y riesgo para apoyar la
planificación y el ordenamiento territorial.
A través de los Mapas Comunitarios, este conocimiento llegó a los
territorios con la elaboración de 436 mapas en 198 municipios de 29
departamentos y la participación de 5.285 personas.
Otro resultado importante fue la puesta en marcha del Sistema Nacional
de Información para la Gestión del Riesgo de Desastres (SNIGRD), una
herramienta que permite consultar información sobre riesgos,
emergencias, pronósticos climáticos, inversiones y contratos, y que
cuenta con acuerdos de interoperabilidad en siete sectores: vivienda,
transporte, educación, agricultura, salud, minas y ambiente.
Con esta plataforma, la UNGRD saldó una deuda de 14 años en materia
de información pública sobre gestión del riesgo.
La gestión también se tradujo en soluciones concretas para las
comunidades afectadas por emergencias. En Cúcuta, la UNGRD entregó
viviendas nuevas a las familias damnificadas del barrio 23 de Enero, con
una inversión de $8.611 millones.
En Cartagena, destrabó y ejecutó el proyecto de protección costera, que
registra un avance del 90 %, una inversión cercana a $258.843 millones
y un impacto estimado en un millón de personas.
En Providencia, fueron retirados más de 55.585 metros cúbicos de
escombros generados durante la reconstrucción de la isla tras el paso del
huracán Iota, en una operación que puso fin a los basureros a cielo
abierto.
Entre los procesos que requieren continuidad se encuentra el Plan de
Recuperación Temprana frente a la emergencia ocasionada por el frente
frío de 2026, que contempla recursos por $8,68 billones, 72 proyectos y
acciones en 159 municipios.
De manera paralela a la recuperación por la emergencia ocasionada por
el frente frío, la UNGRD avanzó en la socialización de la Estrategia
Nacional y del Plan Nacional de Preparación, Respuesta y Recuperación
frente al fenómeno de El Niño 2026-2027, que cuentan con una
destinación presupuestal de $312.000 millones.
Estos instrumentos articulan las capacidades del Sistema Nacional de
Gestión del Riesgo de Desastres y orientan las acciones nacionales y
territoriales para anticipar escenarios relacionados con incendios
forestales, disminución de fuentes hídricas, afectaciones al
abastecimiento de agua, impactos en la producción agropecuaria y
emergencias asociadas a las altas temperaturas.
El propósito es actuar antes de que las condiciones previstas se conviertan
en emergencias de mayor magnitud, fortalecer la preparación territorial
y disponer oportunamente de capacidades operativas, técnicas y
comunitarias.
También hacen parte de esta agenda los proyectos de recuperación y
reconstrucción en territorios afectados por desastres asociados a
fenómenos naturales, como Sauces II, en Mocoa, que cuenta con un
convenio por $80.750 millones.
Los resultados de esta gestión dejan nuevas herramientas, equipos y
proyectos para la prevención y la respuesta frente a los desastres
asociados a fenómenos naturales.
La continuidad de estos procesos será determinante para que las
decisiones adoptadas y los resultados alcanzados se traduzcan en
soluciones concretas para las comunidades.