Durante la sesión extraordinaria, las entidades que integran el Consejo
aprobaron por unanimidad recomendar al presidente de la República la
declaratoria de situación de desastre nacional.
El sustento técnico incluye los análisis de la UNGRD, el Instituto de
Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) y los ministerios
de Minas y Energía, Agricultura y Desarrollo Rural, y Vivienda, Ciudad y
Territorio, los cuales advierten sobre la posibilidad de que se presente un
fenómeno de El Niño fuerte durante el segundo semestre de 2026 y
comienzos de 2027.
El escenario previsto podría reducir la disponibilidad de agua, afectar la
generación hidroeléctrica, aumentar la presión sobre el abastecimiento de
alimentos y generar dificultades en la prestación de servicios esenciales.
Cerca de un millón de personas en condición de alta vulnerabilidad
podrían verse especialmente afectadas por una eventual reducción de la
oferta hídrica y sus efectos sobre el sistema energético.
Para responder a este panorama, el presidente Gustavo Petro ordenó
reasignar $4 billones para fortalecer las acciones frente al fenómeno de
El Niño.
La respuesta se organizará mediante un Plan de Acción Específico con
cuatro prioridades: alimentos; agua; salud y asuntos ambientales; y
energía.
A este esfuerzo se suma la estrategia Colombia Solar, que busca acelerar
la instalación de soluciones de generación de energía solar en
comunidades vulnerables, zonas rurales y hogares de los estratos 1, 2 y
3.
“No podemos esperar a que las consecuencias se materialicen para
actuar. La Ley 1523 de 2012 establece que la inminencia de un riesgo
capaz de generar graves impactos sociales, económicos y ambientales
constituye uno de los criterios para declarar una situación de desastre. En
este caso, dicha inminencia está respaldada por información técnica y por
las condiciones que actualmente se presentan en el territorio nacional”,
señaló el director general de la UNGRD, Javier Pava Sánchez.
Con la declaratoria, la UNGRD coordinará la formulación del Plan de Acción
Específico y la articulación de las entidades que integran el Sistema
Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (SNGRD).
El propósito es concentrar capacidades y recursos en la protección de la
vida y la atención de las comunidades más vulnerables antes de que los
impactos previstos se materialicen plenamente.