Análisis regional ante los aumentos de temperatura máxima
La región Caribe e Insular presentó calentamientos acelerados y condiciones
asociadas a olas de calor, caracterizadas por aumentos sostenidos de la
temperatura máxima por encima del promedio histórico.
Entre los casos más representativos se encuentran Valledupar, que alcanzó 38.4
°C con una anomalía de +4.2 °C frente a su promedio histórico; Santa Marta,
con 37.2 °C (+4.0 °C); y San Andrés Islas, que alcanzó 33.7 °C y superó su
récord histórico de temperatura máxima.
En la región Andina también se registraron variaciones importantes de
temperatura, especialmente en zonas de valle y sectores de menor altitud.
Barrancabermeja presentó una anomalía de +4.4 °C respecto a sus valores
históricos, mientras que Medellín y Bogotá registraron incrementos sostenidos
de temperatura durante varios días consecutivos.
Por su parte, en regiones como la Pacífica y la Orinoquía también se evidenciaron
aumentos persistentes de temperatura. Quibdó alcanzó 34.4 °C, con una
diferencia de +3.3 °C frente a su promedio histórico, mientras que municipios
como Yopal y Puerto Carreño registraron anomalías cercanas a +4 °C.
Afectaciones sobre el territorio nacional
Además del aumento de temperaturas, se evidenció un incremento importante
en las alertas por incendios forestales.
Entre el 1.° y el 14 de mayo de 2026, las alertas pasaron de 7 registros a 90 a
nivel nacional. La región Caribe concentró aproximadamente el 51,1 % de los
municipios con alertas activas, especialmente en departamentos como La
Guajira y Magdalena, donde persisten condiciones atmosféricas secas y altas
temperaturas diurnas.
Estas condiciones han favorecido una mayor incidencia de radiación solar,
disminución de humedad y deterioro progresivo de las condiciones ambientales
en distintas regiones del país.
¿Qué se espera en pronóstico ante estas condiciones?
De acuerdo con el análisis de corto plazo y la predicción climática del Ideam para
mayo de 2026, se prevé una mayor recurrencia de días secos y lluvias por debajo
de los valores normales en amplios sectores del país, especialmente en las
regiones Andina, Caribe y Pacífica.
Asimismo, se estima que las temperaturas continúen por encima de los
promedios históricos, particularmente en las regiones Caribe, Insular, Orinoquía
y en los valles interandinos.
Aumenta probabilidad de El Niño en el país
El más reciente análisis técnico del Gobierno nacional indica que la probabilidad
de instauración del fenómeno El Niño pasó del 62 % al 82 %, durante el trimestre
mayo-junio-julio de 2026. Asimismo, las proyecciones indican una posible
consolidación cercana al 96 % hacia finales del año.
Los modelos climáticos internacionales prevén una intensidad entre fuerte y muy
fuerte, superior a las estimaciones anteriores.
Actualmente, el océano Pacífico tropical continúa bajo una condición ENOSneutral; sin embargo, se evidencian señales oceánicas y atmosféricas asociadas
a una transición hacia El Niño, entre ellas el aumento de la temperatura
superficial del mar en la región Niño 3.4, el incremento del contenido de calor
subsuperficial y el debilitamiento de los vientos alisios.
“Esta situación compleja evidencia que estamos ante un escenario de
variabilidad climática, donde la intensidad de los fenómenos y la severidad de
sus impactos son mayores. Ello nos obliga a una permanente articulación
interinstitucional multiescalar, y a comprometernos con acciones preventivas
que permitan una mejor preparación y mitigación de mayores impactos”,
aseguró la ministra (e) de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Irene Vélez Torres.
Por su parte, Ghisliane Echeverry Prieto, directora general del Ideam, afirmó:
“El Ideam advirtió que desde marzo de 2026 se registra una disminución
sostenida de las precipitaciones frente a los promedios climatológicos en varias
regiones del país, situación que podría intensificarse durante los próximos
meses”.
Las entidades señalaron que las lluvias por debajo de lo normal registradas
durante los últimos meses podrían favorecer que el eventual desarrollo de El
Niño ocurra en un contexto ya deficitario. Esta situación coincidiría además con
la segunda temporada de menos lluvias del año, entre junio y septiembre,
especialmente en regiones Andina y Caribe, lo que podría intensificar las
presiones sobre la disponibilidad hídrica del país.
“El llamado es a adoptar medidas desde ahora, activar los planes de contingencia
y estar preparados ante sequías, posible desabastecimiento hídrico y presión
sobre el sistema energético, particularmente hacia finales del año. Es
indispensable ahorrar agua y energía e identificar las zonas con mayor riesgo de
incendios forestales”, agregó Carlos Carrillo, director de la UNGRD.
Las entidades advierten que las condiciones registradas durante los últimos
meses evidencian un aumento en las anomalías climatológicas, con
precipitaciones por debajo de lo esperado y altas temperaturas.
El Gobierno nacional continuará realizando monitoreo permanente de las
condiciones climáticas y oceánicas, emitiendo información técnica y
recomendaciones oportunas para apoyar la toma de decisiones y la reducción
del riesgo en el territorio nacional.