El encuentro, liderado por la UNGRD, buscó que las gobernaciones, los
equipos técnicos departamentales y las entidades responsables de los
proyectos revisen las intervenciones previstas, sus alcances, las fuentes
de financiación y las responsabilidades de ejecución, de manera que los
ajustes respondan a las necesidades actuales de las comunidades y a las
condiciones establecidas para la inversión de los recursos.
“A los gobernadores de Córdoba, Bolívar, Sucre, Magdalena, Cesar,
Antioquia, Chocó y La Guajira, les pido que identifiquen las necesidades
que siguen pendientes en sus municipios y sustenten las prioridades de
cada departamento. Con ese conocimiento podremos acordar qué
intervenciones financiar, cómo distribuir los recursos según la magnitud
de los daños y qué entidad asumirá cada compromiso. Ese es el acuerdo
que necesitamos llevar al Consejo Nacional para la Gestión del Riesgo”,
David Santiago Tamayo Roldán, director de la UNGRD.
La recuperación de los territorios representa un desafío de gran magnitud.
El Frente Frío dejó 252.233 personas y 69.235 familias afectadas en ocho
departamentos. Además, ocasionó daños en viviendas, vías, puentes,
acueductos, establecimientos educativos, centros de salud y áreas
productivas. La matriz de priorización del Plan de Recuperación Temprana
identifica 159 municipios con huella de inundación.
Para responder a esta afectación, el Estado estructuró un portafolio de 70
proyectos por $8,68 billones, a cargo de 13 sectores y entidades del orden
nacional. Las inversiones están organizadas en tres grandes estrategias:
hábitats seguros y de derechos, con $4,76 billones (54,9 %); medios de
vida y reactivación de la economía campesina, familiar y popular, con
$1,94 billones (22,4 %); y gobernanza territorial y fortalecimiento
institucional, con $1,97 billones (22,8 %).
Dentro de este portafolio, la UNGRD tiene a su cargo la ejecución directa
de 16 proyectos por cerca de $1,18 billones, mientras que los demás
compromisos están distribuidos entre sectores como Agricultura y
Desarrollo Rural, Vivienda, Educación, Hacienda, Transporte, Salud,
Prosperidad Social, ICBF, Defensa, Ambiente y Minas y Energía.
La distribución de los recursos contempla que el 73 % se ejecute a través
del Fondo Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (FNGRD) y el 27
% mediante giros directos a los sectores responsables, lo que hace
indispensable la coordinación entre las entidades nacionales y los
gobiernos territoriales para asegurar la viabilidad y ejecución de las
intervenciones.
En este sentido, la mesa de trabajo convocada por la UNGRD se concentró
en revisar las líneas del plan por sector, identificar las necesidades que
deben ser atendidas en cada departamento, precisar los proyectos que
requieren ajustes y avanzar en la definición de compromisos y
responsabilidades.
Este proceso también responde a las condiciones establecidas por la Corte
Constitucional en la Sentencia C-191 de 2026, que determinó criterios
para la ejecución de los recursos de la emergencia, entre ellos la
focalización de las inversiones en los territorios afectados y la
construcción conjunta de los mecanismos de financiación entre la Nación
y los departamentos.
La UNGRD, como entidad coordinadora del Sistema Nacional de Gestión
del Riesgo de Desastres, acompaña este ejercicio de articulación y lidera
la consolidación técnica de los insumos, en conjunto con las
gobernaciones y las entidades sectoriales.
Cada actor tiene una responsabilidad: los sectores aportan su
competencia técnica y capacidad de ejecución; los departamentos, el
conocimiento de sus territorios y las necesidades de sus comunidades; y
la UNGRD coordina, acompaña y realiza seguimiento al proceso.
La meta es llegar al próximo 10 de noviembre ante el Consejo Nacional
para la Gestión del Riesgo de Desastres con una propuesta consolidada,
técnicamente sustentada y construida de manera conjunta, que permita
avanzar en la recuperación de las condiciones de vida de las familias
damnificadas y en el restablecimiento de los territorios afectados por el
Frente Frío.
La recuperación requiere decisiones conjuntas, proyectos viables y
recursos orientados a las necesidades de las comunidades. La UNGRD
trabaja de la mano con los territorios para convertir ese propósito en acciones concretas.