El director de la entidad, Carlos Carrillo, recorrió los puntos de atención,
dialogó con beneficiarios y verificó la operación del programa, puesto en
marcha tras el sismo del 8 de junio.
“Los comedores populares de emergencia están funcionando en
Paratebueno y Medina. Este piloto demostró que es posible garantizar
alimentación caliente y oportuna en articulación con las Juntas de Acción
Comunal. Vamos a replicarlo en territorios como Córdoba y el Urabá
antioqueño”, señaló el director.
Durante 90 días de operación se entregaron más de 250 raciones diarias,
priorizando adultos mayores, niños, mujeres cabeza de hogar y personas
inscritas en el Registro Único de Damnificados (RUD). La fase actual
culminará en los próximos 20 días.
El programa operó con talento humano del territorio, lo que permitió
dinamizar la economía local y fortalecer la participación comunitaria en el
proceso de recuperación.
Los menús fueron ajustados conforme a las guías técnicas del Instituto
Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), garantizando estándares
adecuados de calidad nutricional para población vulnerable.
Además, la UNGRD brindó acompañamiento jurídico, técnico y financiero
a las Juntas de Acción Comunal responsables de la operación, con el fin
de fortalecer sus capacidades administrativas y de gestión.
Como parte complementaria de la intervención, se realizaron
capacitaciones en gestión comunitaria del riesgo dirigidas a líderes
locales, con el propósito de mejorar la preparación y organización ante
futuros eventos.