Durante más de 30 años, el paso sobre el río Quiratá representó un
escenario permanente de riesgo. En temporadas de lluvias, las crecientes
súbitas provocaban emergencias, aislamientos prolongados y tragedias
que afectaban la movilidad, el acceso a servicios básicos y la actividad
productiva de la región.
El puente instalado corresponde a un sistema modular tipo Bailey,
diseñado para montaje rápido y alta capacidad estructural. Tiene una
longitud de 64 metros lineales y un ancho de 4,20 metros, con tránsito
en una sola calzada.
Su configuración es de panel simple reforzado, con capacidad de carga de
hasta 52 toneladas y superestructura metálica en acero de alta
resistencia, apta para tránsito vehicular pesado, transporte agrícola,
maquinaria y vehículos de emergencia.
La estructura fue asignada por la UNGRD por un valor aproximado de
$5.000 millones y su instalación fue ejecutada por el Batallón de
Ingenieros de Operaciones Especiales N.90 del Ejército Nacional.
A esta inversión se suman cerca de $2.400 millones destinados a las obras
complementarias de cimentación, así como aproximadamente $500
millones en maquinaria amarilla para la adecuación de accesos y
conformación de terraplenes. En total, el proyecto representa una
inversión cercana a los $8000 mil millones.
Con su puesta en funcionamiento, se elimina un punto recurrente de
emergencia y se fortalece la conectividad hacia la Troncal del Carare
mejorando la capacidad de respuesta ante emergencias y evacuaciones.