El encuentro se desarrolló en un contexto de precipitaciones por encima
de los promedios históricos y mayores aportes hídricos al embalse, lo que
exige seguimiento técnico permanente y coordinación interinstitucional.
“Nuestro deber es coordinar el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo y
acompañar a las empresas para que se proteja la vida de los ciudadanos.
Con EPM hemos mantenido un diálogo receptivo que permite fortalecer
alertas tempranas, comunicación y decisiones oportunas ante cualquier
contingencia”, concluyó Carlos Carrillo Arenas, director de la Unidad
Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres.
Durante la reunión se revisaron los análisis técnicos actualizados sobre
estabilidad estructural y comportamiento geotécnico del proyecto.
El gerente general de EPM, John Maya Salazar, señaló: “Podemos
garantizar que en este momento la situación del proyecto es estable y no
genera riesgo para las comunidades aguas abajo. Contamos con
monitoreo permanente 24/7 y con un embalse que amortigua las
crecientes, lo que nos permite tomar decisiones oportunas para preservar
la vida.”
EPM informó que el nivel actual del embalse corresponde a rangos
operativos previstos en el diseño y no representa una condición de rebose
estructural. El proyecto dispone de margen hidráulico adicional y de un
vertedero con alta capacidad de evacuación de crecientes.
El embalse cumple una función de amortiguación frente a aumentos
súbitos de caudal, y el sistema de monitoreo hidrológico permite anticipar
el tránsito de crecientes con varias horas de antelación, facilitando
decisiones preventivas como el descenso controlado del nivel del embalse
y la apertura gradual de compuertas.
La UNGRD reiteró que el país enfrenta un escenario de alta variabilidad
climática, con eventos hidrometeorológicos intensos que exigen
preparación basada en escenarios ampliados de riesgo.
Se acordó mantener esquemas de monitoreo permanente, garantizar
márgenes de maniobra operativa ante posibles crecientes extraordinarias
y activar oportunamente los planes de contingencia en caso de
variaciones significativas en niveles y caudales.
En cumplimiento de la Ley 1523 de 2012, la gestión del riesgo es una
responsabilidad compartida entre el sector público y el sector privado,
especialmente tratándose de infraestructura estratégica.
Asimismo, conforme al Decreto 2157 de 2017, las entidades deben
formular, actualizar e implementar sus Planes de Gestión del Riesgo de
Desastres y garantizar la operatividad de sus Planes de Emergencia y
Contingencia frente a escenarios de lluvias intensas, crecientes súbitas y
movimientos en masa.
La UNGRD mantiene seguimiento permanente a la evolución del río Cauca
y a las alertas emitidas por el IDEAM por inundaciones, crecientes súbitas
y niveles altos en distintos municipios de la cuenca.
Fortalecimiento comunitario y oportunidades de mejora
Durante los recorridos realizados en municipios ubicados aguas abajo del
proyecto, la UNGRD y EPM identificaron oportunidades de mejora
orientadas a fortalecer la preparación comunitaria y la humanización de
la gestión del riesgo.
Entre las recomendaciones se destaca la necesidad de actualizar y
profundizar la caracterización detallada de la población, incluyendo niños,
personas mayores y población con discapacidad, con el fin de dimensionar
adecuadamente las capacidades de respuesta ante una eventual
emergencia.
Asimismo, se resaltó la importancia de mantener en óptimas condiciones
las rutas de evacuación, los puntos de encuentro y los sistemas de alerta
temprana, garantizando su accesibilidad y operatividad permanente.
Se acordó trabajar de manera conjunta con alcaldías, organismos de
socorro y comunidades para fortalecer capacidades locales, mejorar
dotaciones básicas como botiquines y equipos de primera respuesta, y
asegurar que los espacios destinados a evacuación y resguardo estén
habilitados en todo momento.