Reconocer las amenazas del entorno y saber cómo actuar ayuda a las familias
a proteger la vida y reducir posibles afectaciones. Por eso, la gestión del riesgo
también comienza en el hogar: conociendo los riesgos y organizándose para
responder.
Con esa idea, durante octubre la UNGRD recorrió el país bajo el lema “La
resiliencia empieza en casa”. En Bogotá, Quibdó, Yopal y Pitalito, las familias
llevaron el mensaje a la práctica.
Acordaron puntos de encuentro, definieron rutas de evacuación y contactos
alternos, y dejaron a la mano los documentos y el kit de emergencia. También
identificaron las amenazas y capacidades de sus viviendas, con especial
atención a los riesgos asociados al fenómeno de El Niño y al cuidado del agua.
La preparación también depende de dónde y cómo se vive. Por eso, se
recomendó consultar el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) del municipio
antes de comprar, construir o ampliar una vivienda.
Elegir un lugar seguro y construir con licencia, de acuerdo con la norma
sismorresistente, ayuda a proteger a las familias. Sin embargo, una
emergencia puede ocasionar pérdidas; por eso, también es importante prever
cómo cuidar los recursos del hogar.
La recuperación depende, en parte, de lo que se haya previsto antes. El ahorro,
los seguros y la conservación de documentos tuvieron un espacio propio en
las jornadas. Incluso los niños aprendieron, mediante actividades lúdicas,
cómo cuidar el dinero de la familia.
A esta conversación se sumaron comunidades indígenas y rurales, que
compartieron sus conocimientos sobre el manejo del fuego.
Más de 500 personas participaron de forma presencial. En ellas se contó con
el respaldo de más de 15 aliados del Gobierno, la cooperación internacional,
los gremios y la academia.
El Simulacro Nacional de Respuesta a Emergencias permitió poner a prueba lo
aprendido. Familias, comunidades e instituciones probaron su organización y
coordinación, e identificaron aspectos por mejorar en la respuesta.
Así, el simulacro cerró un mes que puso a las familias en el centro de la gestión
del riesgo. Las jornadas en los territorios mostraron que la preparación se
construye en lo cotidiano y con la participación de toda la comunidad.
Reconocer los riesgos y saber cómo actuar son decisiones que no terminan
con octubre. Por eso, durante todo el año la UNGRD continuará promoviendo
el conocimiento y la reducción del riesgo, la preparación para la respuesta y el
acompañamiento a los territorios, en el marco del Gobierno de la Patria
Milagro.
El propósito es que las familias y comunidades cuenten con herramientas para
tomar decisiones informadas, proteger la vida y prepararse mejor ante
desastres asociados a fenómenos naturales.